
La pregunta sobre si hay de apóstoles hoy en día, es uno de los debates teológicos más significativos del cristianismo contemporáneo en cuanto a la teología sistemática y la eclesiología (rama de la teológica que estudia la doctrina bíblica de la Iglesia) moderna.
Para poder abordar este tema con el rigor que es debido, voy a mostrarte la distinción fundamental que hay entre el oficio del Apóstol fundacional o por ministerio y el uso más amplio, o práctico del mismo término.
En la actualidad hay muchas personas que se auto nombran apóstoles e incluso creen la autoridad para nombrar a nuevos apóstoles. Esta práctica es relativamente nueva en la Iglesia contemporánea, y ha generado cierto debate al respecto.
Para algunos la existencia de los apóstoles es la evidencia de la obra de la Iglesia está más viva que nunca, y otros creen que los “apóstoles” son personas llenas de ego, que quieren asignarse el título para obtener mayor respeto y reconocimiento mediático.
En algunos casos una persona que ejerce como un apóstol, puede abusar de su credibilidad para manipular y engañar a los creyentes para su propio beneficio. A continuación veremos este tema desde una perspectiva ampliamente teológica y exegética.
La definición y oficios bíblicos del Apóstol como ministro (Απόστολος – Apóstolos).
Para poder afirmar sin temor al error si hay o no apóstoles hoy en día, es necesario indagar en la definición bíblica y los oficios bíblicos del mismo.
El apóstol (Απόστολος – Apóstolos) conforme al significado de su etimología es “enviado” o “mensajero”. Sin embargo, en el contexto del Nuevo Testamento se utiliza este término para designar un oficio ministerial, el cual tiene requisitos específicos y propósitos claramente definidos, los cuales están ligados a la fundación de la Iglesia.
Requisitos indispensables del Apóstol (Απόστολος – Apóstolos).
Cuando hablamos de apostolado fundacional nos estamos refiriendo directa y exclusivamente a los doce discípulos de Jesús y el apóstol Pablo. El nombramiento de este tipo de apóstol exigía criterios rigurosos que a su vez limitaban de forma radical la continuidad de estos ministerios.
Testigo ocular de la resurrección de Jesús: Tenía que haber visto personalmente a Jesús resucitado. En el caso del apóstol Pablo vio el cuerpo resucitado de Jesús en visión (πνεύματι, pnemati; Hechos 1:21-22, 1 Corintios 9:1). Este requisito era fundamental para la autentificación y autoridad de su mensaje sobre el establecimiento de doctrinas de la fe cristiana.
Ser comisionados directamente por Jesús: El llamado al apostolado no provenía por otros apóstoles o líderes de la Iglesia, sino que él mismo provenía directamente de Jesús (Gálatas 1:1). Esto aseguraba que su autoridad y asignación eran independientes del nombramiento o voluntad humana.
Manifestaciones sobrenaturales constantes: Los apóstoles estaban dotado por Dios de poderes sobrenaturales, por lo que podían realizar señales y prodigios, que ayudaban a validar de forma palpable su mensaje en la fase inicial y pre-canónica de la Iglesia (2 Corintios 12:12; Romanos 15:18-19).
Si tomamos en cuenta estos requisitos, es absolutamente imposible que haya apóstoles hoy en día, ya que nadie sería capaz de cumplirlos.
El propósito de los apóstoles.
La tarea principal de los apóstoles fue sentar las bases doctrinales y estructurales de la Iglesia. Por ejemplo Efesios 2:20 dice explícitamente que los apóstoles y profetas fueron el fundamento de la Iglesia, en donde Jesús es la piedra angular de la misma.
Los fundamentos de cualquier edificio son establecidos una sola vez, por lo que el oficio de los apóstoles es irrepetible. Una vez que el fundamento está puesto, no es necesario ser repetido.
Otras funciones relacionadas al apostolado (gr. apóstoloi).
A pesar de que el oficio fundacional del apóstol como ministro cesó, la palabra Απόστολος se utilizó para un sentido más amplio en cuestión de funciones. Después este mismo término se utilizó para referirse a mensajeros o delegados enviados por iglesias o ministros.
Estos “apóstoles” no poseían la autoridad de los 12 apóstoles de Jesús y el apóstol Pablo, tampoco cumplían con los requisitos para ejercer el oficio apostólico original. A continuación te citaré algunos ejemplos:
Epafrodito: es nombrado como el apóstol (Απόστολος) de Filipos (Filipenses 2:25), cuya misión era un mensajero enviado para ministrar al apóstol Pablo.
Personas que no son nombradas: Hay algunos hermanos que fueron mencionado como “apóstoloi ekllēsiōn” (apóstoles de Iglesias) en 2 Corintios 8:23, quienes eran envías por para asuntos financieros.
En estos caso el nombramiento de apóstoles en el Nuevo Testamento en él origina griego koiné (Απόστολος) se menciona como un sinónimo de enviado, delegado o misionero, y jamás implicó la autoridad doctrinal o el requisito de ser testigo ocular.
Si nos ponemos estrictamente técnicos, podemos decir que hay al menos este tipo de “apóstoles” hoy en día. Pero es innecesario tal nombramiento, porque en la actualidad contamos con un lenguaje muchísimo más enriquecido que el griego koiné, en el cual una misma palabra tenía significados muy distintos que se identificaban a partir del contexto literario del escrito.
Posturas contemporáneas sobre el Apostolado ministerial: Cesacionismo y continuacionismo.
El debate sobre si hay o no apóstoles hoy en día se centra en los apóstoles fundacionales, así como lo fueron los 12 apóstoles de Jesús y el apóstol Pablo. Una postura exponer que cesó (cesacionismo) o la otra expone que sigue vigente y simplemente se redifinió (continuacionismo).
Cesacionismo del ministerio de Apóstol (Απόστολος).
Está postura teológica sostiene que el ministro apóstol descrito en Efesios 4:11 tal a como se define en el Nuevo Testamento, cesó con la muerte del último apóstol, el apóstol Juan.
El argumento principal de esta postura se basa en la teleología (propósito) del ministerio apostólico. El cañón bíblico (gr. graphē) ya está cerrado, por lo que no es necesaria la existencia de portadores con nueva revelación doctrinal y autoridad apostólica ministerial.
Y por último, que el requisito imprescindible de ser testigo ocular de Jesús ya resucitado es imposible de cumplir hoy en día.
Continuacionismo.
Esta postura, expone que Dios sigue sosteniendo el llamado de apóstoles. Y se reiterpretan los requisitos de los mismos.
Se reemplaza la necesidad de ser testigo ocular la experiencia de una comisión o revelación sobrenatural y especial por parte de Dios a la persona que fue llamada al apostolado.
Los apóstoles modernos cumplen su función con la plantación de iglesias y tienen autoridad eclesiástica en territorios específicos.
El desafío principal de esta postura es de justificar como estos apóstoles contemporáneos poseen la autoridad infalible para establecer doctrina o práctica con el mismo peso que lo hicieron Pedro o Pablo, sin tener que desacreditar la suficiencia y autoridad de la Biblia.
Conclusión final sobre si hay apóstoles hoy en día.
El análisis exegético y teológico sistemático nos dice que el ministerio del Apóstol de Efesios 4:11 (el de lso 12 y Pablo) ya no existe en la actualidad. La Iglesia se construyó sobre ese fundamento único.
Es cierto que hay misioneros, plantadores de Iglesia y enviados que cumplen una función apostólica (apóstoles y apostoloi ekllēsiōn), tratar de equiparar esta funciones con la autoridad y el oficio de los apóstoles del Nuevo Testamento es un error doctrinal garrafal que compromete la suficiencia de las Escrituras.
La única autoridad apostólica que perdura hasta el día de hoy, es la palabra de Dios ya revelada, escrita y transmitida por estos mensajeros (Απόστολος) fundacionales.
Gracias por llegar hasta el final de esta publicación, dime: ¿Creías que habían apóstoles hoy en día? ¿Ya conocías todo este compendio exegético al respecto? ¿Consideras que a la luz de la Biblia es legítimo el nombramiento de nuevos apóstoles? ¡Déjame saberlo en los comentarios!
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Teólogo, escritor y erudito biblista ampliamente comprometido con la verdad. Fundador y Webmaster de la plataforma digital: Pura Biblia.