¿Cómo restaurar el amor en el matrimonio?

Cómo restaurar el amor en el matrimonio

Hoy vamos a ver la forma en que se puede restaurar el amor en el matrimonio a la luz de la fe cristiana. Podemos comenzar afirmando que el matrimonio es una institución sagrada que ha sido establecida por Dios como el primer pacto humano.

Una vez que el amor se enfría o que la relación comienza a irse abajo, la fe cristiana nos ofrece soluciones realistas y no superficiales. Nos ofrece un mapa de restauración del amor en el matrimonio basado en el principios bíblicos tales como: el sacrificio, el perdón y el amor incondicional.

Restaurar el amor en el matrimonio no debe de verse como un esfuerzo puramente humano, sino como una obra que comienza por el arrepentimiento y la entrega al Espíritu Santo. Un matrimonio restaurado es un poderoso testimonio del poder sanador de Dios.

A continuación exploraremos los principios prácticos que nos ofrece la Escritura para reavivar la llama del amor en la relación.

Aplicación de principios espirituales.

El primer paso para restaurar el amor en el matrimonio es de carácter individual y a la vez espiritual. Lo que significa en la práctica es que ambas partes deben de volverse a Dios y buscar con mayor frecuencia y ser consciente la importancia de Su presencia.

Oración y dependencia mutua.

Una pareja que acostumbra vivir una vida espiritual en conjunto, es un matrimonio que perdura. La oración no solamente hace que se manifieste la presencia de Dios en medio de los problemas, sino que única a la pareja en un mismo propósito.

Una vez que el matrimonio se compromete a orar juntos por su relación, las cosas mejoran. La pareja debe de perseverar pidiéndole a Dios que les ayude a discernir y reconocer sus errores y les dé la fuerza necesaria para amarse mutuamente a como Él ama.

Aunque parezca contra intuitivo, pero si hay resentimiento en contra de la pareja, una forma en la que podemos permitir que Dios nos libere, es orando por nuestro cónyuge, pidiéndole a Dios que la bendiga y le guíe (Mateo 5:44).

Arrepentimiento y humildad.

El orgullo es un destructor silencio del matrimonio. Y lo es porque el arrepentimiento requiere de mirar nuestras propias faltas antes de señalar las de nuestra pareja, pero esto no es posible, si estamos llenos de orgullo. Ya que llegaremos a la conclusión de que todas nuestras equivocaciones son justificables, y que por tanto no son “tan malas”.

La humildad también juega un papel muy importante en esto. No es simplemente carecer de orgullo para reconocer nuestros errores, desaciertos e imperfecciones, sino también requerimos de humildad para pedir perdón por el daño que hemos causado, sin excusas ni condiciones.

Un corazón sano y perdonador son claves para que poder restaurar el amor en el matrimonio. En caso contrario, el orgullo hará que el desapego, la indiferencia e incluso el rechazo crezca día tras día en la relación.

Somos llamados a amarnos.

La Biblia nos ofrece un estándar claro para el amor dentro del matrimonio, y ese amor debe de caracterizarse por ser un amor que va más allá de los sentimiento: es una decisión diaria de sacrificio.

El amor implica sacrificio y servicio.

La Escritura es clara al instruir al esposo, para que éste ame a su esposa del mismo modo en que Cristo amó a la Iglesia (Efesios 5:25). El amor que debe de sentir el esposo por la esposa es un amor incondicional (gr. ágape), que se enfoca en el bienestar de la otra personas sin buscar ni exigir reciprocidad para actuar.

Uno de los primeros pasos para restaurar el amor en el matrimonio es hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué necesita mi pareja de mí en este momento? Incluso cuando no tengo el más mínimo deseo de dárselo Esta actitud servicial (Filipenses 2:3-4) es capaz de romper el egoísmo que podría estar matando nuestra relación.

Practicar la compasión y bondad.

Por ejemplo Colosenses 3:12-15 nos hace un llamado a “vestirnos” de actitudes que nos ayudarán a concretar y nutrir la unidad en nuestro matrimonio: compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.

Cuando la rutina de la vida cotidiana y los conflictos de pareja han desgastado la relación, es más que necesario ser intencionales en mostrar bondad hacia nuestra pareja.

Tratar a nuestra pareja con amabilidad, darle palabras de ánimo y tener el control de nuestras emociones e impulsos, es una demostración de que estamos poniendo a Dios por delante primero. Esto traerá beneficios palpables en el matrimonio.

Construir la unidad: Perdón y comunicación.

Los errores y las faltas son inevitables, pero la respuesta nuestra ante las fallas de nuestra pareja debe de ser el perdón radical que Jesús nos modelo.

El perdón constituye un elemento primordial para restaurar el amor en el matrimonio. Ya que el perdón es el antídoto ante el veneno mortal del rencor. El rencor es un veneno que mata el amor. Y créeme es más fácil restaurar el amor cuando esté ha entrado en un estado de coma inducido, que cuando éste ha muerto a manos del rencor.

Perdón radical.

El amor cristiano se caracteriza por no llevar una cuenta de las ofensas (1 Corintios 13:5). Jesús nos manda a perdonar no siete veces, sino hasta “setenta veces siete” (Mateo 18:22). Para restaurar el amor, es necesario despojarnos de los resentimientos del pasado y no usarlos como “munición” en futuras discusiones.

La falta de perdón complica más el proceso de la restauración matrimonial. El perdón es un proceso de liberación que necesitamos hacer para beneficio nuestro y de nuestro matrimonio, confiando en que Dios hará justicia y pondrá todo en su lugar.

La comunicación con gracia y verdad.

Nuestra boca debe de ser una fuente de vida y bendición para la vida de nuestra pareja, y no de amargura. La comunicación en el matrimonio debe de ser “siempre con gracia y sazonada con sal” (Colosenses 4:6).

Al enfrentar los problemas dentro del matrimonio, debemos de hablar con verdad y hacerlo con amor (Efesios 4:15). Esto implica eliminar toda crítica destructiva y burla, por lo que debemos de usar palabras que edifiquen y alienten a nuestra pareja, incluso cuando estamos discutiendo cosas que nos parecen dolorosas o injustas.

La clave para restaurar el amor en el matrimonio.

El pasaje bíblico de Eclesiastés 4:12 nos dice que “cordón de tres dobles no se romper pronto”. Un matrimonio cristiano debe de estar formado por el marido, la esposa y Dios en el centro.

Tener el legítimo deseo de restaurar el amor dentro del matrimonio es invitar a Dios que tome Su lugar como el lazo de unión y el sanador de las heridas.

El camino hacia la restauración del amor en el matrimonio es un camino que nos conduce hacia la renovación del enfoque, en donde se mueven las prioridades de “mis necesidad individuales” a las de nosotros como matrimonio y finalmente a ver la gloria de Dios. A través del perdón mutuo, el servicio desinteresado y la oración constante.

De esta forma el amor no será solamente restaurado, sino que será transformado en una alianza más fuerte y hermosa que la del inicio.

Gracias por llegar hasta el final de esta publicación, dime: ¿Qué te parecen los principios que nos ofrece la Biblia para restaurar el amor en el matrimonio? ¿Confías en que la Biblia tiene la guía necesaria para guiar el matrimonio hacia la restauración? ¿Crees que tu matrimonio aún está a tiempo para ser restaurado por el poder de Dios? ¡Déjame saberlo en los comentarios!

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